No hacer fuego en zonas de bosque o con riesgo de incendio.
Llevar todas las basuras hasta el contenedor más cercano.
Respetar el trazado de los senderos y no utilizar atajos, sobre todo en las zonas más sensibles a la erosión (dunas, pendientes herbosas...).
Respeto a la población local y a sus propiedades. Cierra los portillos, en los cercados, puertas de las cabañas, refugios, etc.
Los perros por norma deben ir atados para que no molesten ni asusten al ganado o fauna salvaje.
Respeto y cuidado de las fuentes y cursos de agua, sin verter en ellos detergentes, productos contaminantes ni residuos.
Respetar la fauna y flora.
Respetar y disfrutar del silencio, para oír la música de la naturaleza.
No acampar por libre; hacerlo en los lugares de acampada establecidos.
Los vehículos de motor son para desplazarse en carretera. No deben de utilizarse en las pistas, rompiendo la paz natural y perturbando los ecosistemas.
La utilización de vehículos a motor, la recogida de plantas y frutos del campo están reguladas o prohibidas en muchas zonas de la montaña, especialmente en los parques y reservas naturales.
Paneles y pies informativos instalados a lo largo de los recorridos.
Las correspondientes topoguías, folletos, etc. Se recomienda que en aquellos soportes o placas señalíticas, que puedan soportar textos, se inserte una leyenda ecológica.
En los lugares sensibles se procurará recurrir de un guía acompañante o educador que posea conocimientos sobre el medio.
Queda claro que el respeto del medio ambiente va en el interés de todos, ya que permite mantener después los caminos y senderos limpios y en buen estado, evitar accidentes graves, pérdidas y conservar su atractivo. Además de propiciar la regulación del público en el entorno natural. Tiene también la virtud de recuperar el patrimonio viario tradicional, hoy en vías de desaparición.